U. de Chile 1 – Wanderers 0: Manual de Carreño
Con un poco de retraso, nuestro corresponsal wanderino nos cuenta de su viaje a Coquimbo a ver al equipo de sus amores frente a la U. De paso, manda un importante mensaje a la dirigencia de Wanderers. Dignidad al hincha. Por Alejandro Sandoval
Perdón por la demora. Muchachinas y muchachotes, tuve que atender asuntos de familia urgentes que me provocaron el retraso para escribir esta crónica. Lo cortés no quita lo valiente. “Utiliza el Manual de Carreño” – me dice mi Vieja.
Manual de Carreño. Vilipendiado, ignorado, birlado en cada oportunidad, manoseado y otras veces [para ser justo], bien utilizado, según sus explícitos y restrictivos pasos a seguir.
Vamos por parte. Estoy a horas de pasar agosto y hace varios días ya, Wanderers volvía a hacer patria en la Cuarta Región. Localidad esta vez, Coquimbo. Recuerdo que hace años ir al Sánchez Rumoroso era un símil de Auschwitz en versión porteña-pirata. Un pésimo estadio, gradas dignas de una sicología de zoológico y unos baños que ni Godzilla entraría.
En este remozado estadio, da un poco lo mismo cancelar el valor de la entrada cuando sabes que vas a un lugar que invita y dignifica a los hinchas. Manual de Carreño bien utilizado por esa estructura silenciosa que nos glorificaba como asistentes. Valientes el centenar de viajeros que tuvimos la ocasión de asistir y grandes a todos aquellos que por motivos laborales o de jefes poco apegados a la pasión futbolera [o por las lucas simplemente] no pudieron asistir. Gracias a todos ellos.
En la cancha y por cuarta vez consecutiva, hicimos un partido, en alguna de sus partes, bien bueno. Más que bueno. Se anuló al chuncho, se le marcó bien, se generó fútbol, había ideas, pero… minuto 88’ y gol azul & azul. Dios del fútbol, si me escuchas… porqué… dime porqué!!!.
¿Saben?, éramos súper pocos en las gradas en Coquimbo y el esfuerzo que vimos en el despliegue de los muchachos no hacía más que valorar lo realizado por ellos. Erick Godoy, un canterano de aquellos, evadía el dolor, los corchetes en la cabeza y seguía jugando. Maestro decía un caturro a mi lado que lo único que quería era gozar el momento. Lleva casi 5 años viviendo allí y los viajes hacia Valparaíso hoy son sólo un sueño cumplido.
Manual de Carreño para nuestro canteranos. Despídanse de los hinchas que se sacan un ojo y medio por verlos y entendiendo el contexto de la derrota, no se despidieron de lo que ellos mismos debe representar para nosotros. El sacrificio.
En el viaje de regreso, me sorprendo con una noticia súper grata que requería de mi atención. Nacía mi sobrinito y llegando a Valpo, debía levantarme muy temprano y emprender rumbo a la ‘capitale’.
Mi familia, ya en Stgo, hacía hincapié en el respeto de que cada uno nutrirá a mi pequeño Benjamín. Y yo imaginaba que me gustaría de manera aterrizada y llevándolo a nuestra área de hinchada y fútbol, no un estadio última generación hoy. Sino que al menos un baño sin los líquidos percolados que recibe de brazos abiertos a los hinchas de la galera cada domingo. Si fuera playa el Coloso, ya estaría clausurado. Y bien hecho.
¿Quién vela por ese interés tan dignificante? Los dirigentes S.A., los inversores, los inversores de taquito a Chiledeportes, para mi, para ti, tac-tac. O sea, a ninguno de estos próceres le interesa que nos contaminemos pies, manos, bocas y pulmones.
Si en algo puedo concluir después de este periplo de derrota, es que los hinchas son el gran agente del respeto por sobre el amor a su insignia. La hinchada tiene en mente el Manual cuando viaja y deja todo por su equipo. ¿El resultado? Nuestra historia nos obliga a ser protagonistas de la vida del ‘Wander’. Sin nosotros, esto muere. Así de simple.
Entonces, bien vale dignificarse y valorar lo que han hecho otros. Mi rasca petición es: Por favor, Jorge Lafrentz, tú que nos defiendes [como clientes] a pesar de que no sabes de Wanderers 6 días a la semana, podrías pedir que no hayan más letrinas?. Toma el Manual de Carreño y échale una leída. Tu padre lo hacía bien a menudo. Espero más de ti.
Dignidad al hincha, dignidad a la persona.
FOTO: José Miguel Guerra Chávez
Manual de Carreño. Vilipendiado, ignorado, birlado en cada oportunidad, manoseado y otras veces [para ser justo], bien utilizado, según sus explícitos y restrictivos pasos a seguir.
Vamos por parte. Estoy a horas de pasar agosto y hace varios días ya, Wanderers volvía a hacer patria en la Cuarta Región. Localidad esta vez, Coquimbo. Recuerdo que hace años ir al Sánchez Rumoroso era un símil de Auschwitz en versión porteña-pirata. Un pésimo estadio, gradas dignas de una sicología de zoológico y unos baños que ni Godzilla entraría.
En este remozado estadio, da un poco lo mismo cancelar el valor de la entrada cuando sabes que vas a un lugar que invita y dignifica a los hinchas. Manual de Carreño bien utilizado por esa estructura silenciosa que nos glorificaba como asistentes. Valientes el centenar de viajeros que tuvimos la ocasión de asistir y grandes a todos aquellos que por motivos laborales o de jefes poco apegados a la pasión futbolera [o por las lucas simplemente] no pudieron asistir. Gracias a todos ellos.
En la cancha y por cuarta vez consecutiva, hicimos un partido, en alguna de sus partes, bien bueno. Más que bueno. Se anuló al chuncho, se le marcó bien, se generó fútbol, había ideas, pero… minuto 88’ y gol azul & azul. Dios del fútbol, si me escuchas… porqué… dime porqué!!!.
¿Saben?, éramos súper pocos en las gradas en Coquimbo y el esfuerzo que vimos en el despliegue de los muchachos no hacía más que valorar lo realizado por ellos. Erick Godoy, un canterano de aquellos, evadía el dolor, los corchetes en la cabeza y seguía jugando. Maestro decía un caturro a mi lado que lo único que quería era gozar el momento. Lleva casi 5 años viviendo allí y los viajes hacia Valparaíso hoy son sólo un sueño cumplido.
Manual de Carreño para nuestro canteranos. Despídanse de los hinchas que se sacan un ojo y medio por verlos y entendiendo el contexto de la derrota, no se despidieron de lo que ellos mismos debe representar para nosotros. El sacrificio.
En el viaje de regreso, me sorprendo con una noticia súper grata que requería de mi atención. Nacía mi sobrinito y llegando a Valpo, debía levantarme muy temprano y emprender rumbo a la ‘capitale’.
Mi familia, ya en Stgo, hacía hincapié en el respeto de que cada uno nutrirá a mi pequeño Benjamín. Y yo imaginaba que me gustaría de manera aterrizada y llevándolo a nuestra área de hinchada y fútbol, no un estadio última generación hoy. Sino que al menos un baño sin los líquidos percolados que recibe de brazos abiertos a los hinchas de la galera cada domingo. Si fuera playa el Coloso, ya estaría clausurado. Y bien hecho.
¿Quién vela por ese interés tan dignificante? Los dirigentes S.A., los inversores, los inversores de taquito a Chiledeportes, para mi, para ti, tac-tac. O sea, a ninguno de estos próceres le interesa que nos contaminemos pies, manos, bocas y pulmones.
Si en algo puedo concluir después de este periplo de derrota, es que los hinchas son el gran agente del respeto por sobre el amor a su insignia. La hinchada tiene en mente el Manual cuando viaja y deja todo por su equipo. ¿El resultado? Nuestra historia nos obliga a ser protagonistas de la vida del ‘Wander’. Sin nosotros, esto muere. Así de simple.
Entonces, bien vale dignificarse y valorar lo que han hecho otros. Mi rasca petición es: Por favor, Jorge Lafrentz, tú que nos defiendes [como clientes] a pesar de que no sabes de Wanderers 6 días a la semana, podrías pedir que no hayan más letrinas?. Toma el Manual de Carreño y échale una leída. Tu padre lo hacía bien a menudo. Espero más de ti.
Dignidad al hincha, dignidad a la persona.
FOTO: José Miguel Guerra Chávez
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de los ciudadanos que los emiten (con nombre, sin pseudónimos). Cualquier opinión que contenga insultos, injurias y/o calumnias no pasará el filtro de moderación.



