Un Techo para Chile
Desde el momento en que estudié en un colegio privado/público la suerte ya estaba echada y tendría muy pocas opciones de fracasar/triunfar.
Si hoy vemos constantes muestras de descontento social, no es porque seamos inconformistas, es porque no todos los chilenos están teniendo las mismas oportunidades de desarrollarse plenamente ni de optar a una mejor calidad de vida.
Ya nos lo dijo el Presidente uruguayo José Mujica en la Conferencia ONU sobre Desarrollo Sostenible Río+20, “el desarrollo no puede ser en contra de la felicidad, tiene que ser a favor de la felicidad humana”.
La fundación y Un Techo para mi País conforman desde hoy una sola entidad que a través del desarrollo comunitario busca construir una sociedad justa y sin pobreza, en la que las capacidades de las familias sean el motor para terminar con la desigualdad.
Hemos visto que problemas como la educación, la salud, la vivienda, sólo por mencionar algunos, aparecen año tras año, con diferentes plazos y propuestas. Sin embargo, muchos chilenos sienten que nada cambio tanto respecto a los periodos anteriores.
A fines del año pasado, 1000 familias se tomaron unos terrenos a la entrada de Viña del Mar; es también una manifestación de ese malestar. Se respira descontento social y no sólo se respira, hoy se deja ver claramente con pancartas, discursos y acciones.
El acuerdo busca estrechar la cooperación de ambas entidades en el campo de la capacitación para dirigentes, captación de voluntarios e intercambio académico entre ambas entidades.
El acuerdo fue firmado por el director regional de Un Techo para Chile, Rafael Silva, y el director general de asuntos económicos y administrativos de la PUCV, Álex Paz.
En la región hay más de 12 mil familias viviendo en 190 campamentos. Estas cifras hacen que la zona sea la que posea la mayor cantidad de campamentos a nivel país, agrupando a un tercio del total nacional.
La PSU sólo reproduce el modelo de nuestra sociedad chilena, tan poco cohesionada e igualitaria (incluso, hace unas semanas el informe la OCDE nos vuelve a confirmar como el país más desigual de esa organización).












