Nueva termoeléctrica Campiche prepara su marcha blanca en Puchuncaví
En verdad, debiera llamarse “marcha negra” en vista de que utilizará carbón contaminante. Por Eduardo Reyes F.
Un diario de Valparaíso destacó la advertencia del alcalde de Puchuncaví en orden a exigir que las empresas del sector actualicen prontamente sus patentes y permisos sanitarios. Asimismo, adelantó que se opone a futuras expansiones del parque industrial en resguardo de los efectos contaminantes. Sin embargo, esta preocupación saludable se contrapone a la gestión que realizó la misma autoridad edilicia, cuando en agosto 2010 firmó el acuerdo de transacción con AES Gener para reanudar las obras de la termoeléctrica Campiche de 270 Megawatts, cuya construcción había sido objetada y detenida por los máximos tribunales de justicia, acogiendo la demanda del Consejo Ecológico de Puchuncaví y Quintero.
La ventaja del último acuerdo, que apoyó en voto mayoritario el Concejo municipal, es el fondo de $ 2.400 millones destinados a obras de progreso en la comuna que ofreció la empresa energética, la cual ya tiene otras termoeléctricas carboneras en la zona saturada de Ventanas (imagen adjunta). Una salvaguardia del convenio, lesiva para la libertad de expresión ciudadana, advierte que el municipio deberá colaborar en impugnar cualquier recurso de particulares que se oponga a la transacción que permite completar Campiche. A su vez, el incumplimiento de este compromiso puede ocasionar la pérdida de los aportes compensatorios. Vale decir, una versión actual de la clásica espada de Damocles.
No hay fecha todavía para poner en funciones la nueva turbina de Puchuncaví que agregará energía eléctrica a la zona central del país. En todo caso, será difícil que se realice una ceremonia con corte de cinta, autoridades ambientales y una entusiasta participación de la comunidad.


