[OPINIÓN] Balmes/Bru, Pasajeros del Winnipeg

Los movimientos migratorios como los del Winnipeg, traen consigo también un gran patrimonio cultural.

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12 de Septiembre, 2019 12:09

Rafael Torres Arredondo

Director Museo de Bellas Artes de Valparaíso

Con motivo de la reciente conmemoración de los ochenta años de la llegada del mítico barco a Valparaíso, que trajo a más de dos mil refugiados de la guerra civil española, diversas fueron las actividades que se realizaron en la ciudad. Con gran sorpresa me pude dar cuenta que todas ellas se presentaron bajo el común denominador de situar como eje principal, la importancia de que nuestro país fue el artífice de esta obra que ha sido designada como una acción épica de solidaridad y principalmente de esperanza, para estas personas que buscaban un mejor lugar donde vivir, en tiempos que les eran difíciles.

Adhiero con las palabras del profesor Agustín Squella, en la cual señala que más que centrarnos en las diferencias políticas que surgieron de la organización del viaje, hay que aprender de la solidaridad del gobierno del presidente Aguirre Cerda, un bien tan escaso en estos tiempos, que cobra tanto sentido a propósito de la migración actual.

Los movimientos migratorios como los del Winnipeg, traen consigo también un gran patrimonio cultural. Bien lo sabemos los porteños y porteñas, quienes, desde los cimientos de la ciudad, hemos estado en constante comunicación con diferentes culturas que echaron raíces en nuestro puerto y que han forjado el carácter a la ciudad, haciéndole incluso merecedor del reconocimiento Unesco.

Bajo esa perspectiva, entiendo que una de las mayores riquezas que poseen los museos, es poder brindar a la comunidad esas diferentes miradas que tienen la cultura y las artes, y que cada artista plasma en sus obras. En el Museo Baburizza buscamos que cada uno de los visitantes que llegan a conocer nuestras colecciones y muestras temporales, aprenda y conozca nuevas realidades.

La exposición de 31 obras de los pintores José Balmes y Roser Bru es prueba de todo lo mencionado anteriormente. Ambos fueron pasajeros del barco en comento y también premios nacionales, y en sus obras se hicieron cargo de su compromiso con la contingencia social y política, mezclando diversos estilos en el arte, posicionándose como artistas renovados que hicieron su patria en una nación que no les pertenecía de nacimiento, pero que sintieron suya en su larga y valorable trayectoria.

Que mejor manera de conmemorar un acto tan especial como la llegada de este barco, que, con una exposición artística, plagada de sentimientos y evocadora de muchos recuerdos. Agradecemos a cada una de las personas que la han hecho posible y en especial a la curadora de la muestra, Inés Ortega-Márquez, cuyo entusiasmo, determinación y un grado de porfía propia de una española, hicieron posible contar con este lujo de exposición que hasta fines de octubre, tendremos a disposición de quienes quieran visitarla, disfrutarla y también reflexionar.

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