Chile: el Nerd del Barrio
Estamos siendo como el mateo del curso que estudia todo de memoria sin razonar, y lo que es peor, sin preguntarse por qué lo hacemos y si nos conviene o no.
Por Javier Leon
Ingeniero Civil Industrial.PUCV.
Magister en Ciencias Políticas.PUC.
Bajar los Aranceles Aduaneros de aquí al 2015 en forma unilateral, no solo nos deja sin poder negociador ante otros países para abrir mercados a nuestras exportaciones, sino que manda al saco roto a toda nuestra política de comercio exterior de los últimos 20 años basada en los Tratados de Libre Comercio.
El mundo no funciona como lo plantean los teóricos del neoliberalismo, sino más bien dentro de un pragmatismo en donde cada país puede ir definiendo su política exterior de acuerdo a sus propios intereses sin tener que casarse de ante mano con una postura para siempre.
Ser el Hong Kong de America del Sur se ve muy lindo en teoría, pero son realidades muy diferentes: Hong Kong fue colonia del Reino Unido y ahora es parte de la República Popular China, lo que implica que no tienen gastos en FF.AA y otros ítem de seguridad; ademas el ingreso de capitales extranjeros es muy diferente al de nuestro país, son realidades diferentes.
Nosotros en cambio estamos inserto, queramos o no en America del Sur (no nos podemos cambiar de barrio como hacen los nuevos ricos) y tenemos como vecino a Argentina y Bolivia con sendas nacionalizaciones (YPF, y la Transportadora de Electricidad del Grupo Red Eléctrica de España respectivamente); y a Perú con el tema pendiente de lo limites marítimos que está en la Corte de Justicia de la Haya; por eso tenemos que actuar en forma pragmáticamente y no podemos dejar ciertas cosas fundamentales de la nación en manos del mercado.
No podemos bajar los aranceles a cero y menos abrir nuestro Mar (Cabotaje) en forma unilateral , sin poner en riesgo a nuestro propio poder negociador, y lo que es más importante, a nuestra seguridad nacional.
Estamos siendo como el mateo del curso que estudia todo de memoria sin razonar, y lo que es peor, sin preguntarse por qué lo hacemos y si nos conviene o no.


