Educación Financiera
A un nivel básico, el ahorro se da cuando separamos una porción del ingreso disponible, evitando, gastos innecesarios y guardar esta porción de dinero en un lugar seguro.
Las personas en situación de pobreza en los países como el nuestro, al igual que todas las otras personas, comparten la misma meta: seguridad económica para ellos, sus familias y las futuras generaciones. La principal diferencia es que estas personas tienen menos recursos económicos, menos oportunidades, la mayoría vive en ambientes impredecibles y de alto riesgo. En este contexto aprender a manejar esos pocos recursos se hace vital. Un buen manejo del dinero es crítico cuando se trata de enfrentar las necesidades del día a día, además de aprender a aprovechar las oportunidades que se les presenten así como aprender a planificar para su futuro.
Consideremos además la creación de activos. Esta es importante para las personas en situación de pobreza ya que estos les proveen de las bases para la seguridad económica. Las maneras más comunes para crear activos son a través del ahorro y la creación de pequeños negocios (que gracias a subsidios del Gobierno pueden empezar con su propia microempresa), en la educación de sus hijos, y la mantención de relaciones sociales reciprocas que proveerán apoyo en los tiempos difíciles. Una buena gestión del dinero es crítica junto al acceso a productos y servicios financieros adecuados y las habilidades financieras para manejar estos recursos, son la clave del proceso de creación y acumulación de activos. Pero para poder alcanzar ese optimo, primero debemos educar financieramente a estas personas, ya que esta ayudará a las personas pobres a crear activos y mejorar su bienestar. Las habilidades en educación financiera pueden ser aplicadas para manejar una amplia gama de recursos individuales, familiares, de negocios y de la comunidad. Hay que destacar eso sí, de que los frutos de la educación financiera son a largo plazo pero reportan beneficios permanentemente.
Casos hay de sobra, en especial lo que está haciendo, por ejemplo, Microfinances Opportunities en África o el SOWA Bank con mujeres en la India, casos como los de la Fundación Liechtenstein replicados en Colombia o el Proyecto Capital en Perú con mujeres de la etnia quechua. En Chile, tenemos el caso de SERNAC Financiero y por último el Programa de Educación Financiera que se está gestando en FOSIS, pero para entender la intervención, primero hay que entender el paisaje financiero de las personas en situación de pobreza.
A un nivel básico, el ahorro se da cuando separamos una porción del ingreso disponible, evitando, gastos innecesarios y guardar esta porción de dinero en un lugar seguro. En este respecto las personas en situación de pobreza son como cualquier otra. Pero existe una desventaja que a la larga genera una enorme brecha, estas personas carecen de acceso a muchas de las instituciones financieras formales, como los bancos, las compañías de seguro, etc.
Sin embargo, estas personas no carecen de un total acceso a los productos financieros. Diversidad y complejidad describen en parte el paisaje financiero para este segmento. Sus servicios financieros, que muchas veces pasan desapercibidos para un observador casual, se componen de familiares, amigos, prestamistas, casas de empeño entre otras, componen este sistema financiero informal. Un creciente número de familias en situación de pobreza a través del mundo tienen acceso semiformales a través de instituciones de microfinanzas.
Una limitante de estas instituciones es su limitada línea de productos: predominantemente préstamos de capital de trabajo a corto plazo. El ahorro voluntario queda descartado en estas instituciones debido a la falta de un marco regulatorio formal o cuestiones orgánicas de cada institución.
Mientras el paisaje financiero de las personas en situación de pobreza es diverso, segmento significativos del mercado de las microfinanzas se quedan sin posibilidad de ser atendidos, con esto nos referimos a la carga financiera presente a través del ciclo vital de las personas, muchas de estas necesidades del ciclo vital por productos financieros no son satisfechas.
Para las personas más vulnerables que operan al margen del mercado financiero, gestionar la repactación de la deuda debido a préstamos (o avances en efectivo) en el contexto de una economía domestica que siempre está presionando hacia la baja, es un desafío enorme. Estas repactaciones pueden tener un efecto negativo en el bienestar del hogar si los afectados, por pagar esas repactaciones, se ven en la obligación de desviar dineros destinados al consumo básico familiar o se ven en la necesidad de vender sus activos. Este problema se agudiza cuando el diseño de los productos financieros existentes no se condicen con los ciclos y necesidades financieras de sus clientes mas pobres. Y esta situación se exacerba cuando los clientes en condición de pobreza carecen de la experiencia y conocimientos necesarios para tratar con el sistema de las instituciones de microfinanzas para la repactación.
Para evitar esta situación, es que los productos y servicios deben ser diseñados para calzar de mejor modo dentro de las necesidades, preferencias y oportunidades de las personas en situación de pobreza, complementado por un programa de educación financiera que les enseñe a mejorar sus habilidades con el manejo de dinero debiera ser a la larga la estrategia que las instituciones financieras deberían seguir.
Si consideramos que el mundo de la pobreza es a menudo reactivo, moviéndose de crisis en crisis, el acceso a las microfinanzas permitirá a las personas moverse de una manera más proactiva, permitiéndoles protegerse frente a shocks económicos, riesgos y por sobre todo, les abre nuevas oportunidades. Esta libertad económica es una gran brecha en la vida de las personas más vulnerables. Esta contempla, no solo el crecimiento personal, en el aumento del autoestima y la autoconfianza como resultado de aprender a manejar su propio dinero, sino también la libertad que viene de la mano con la posibilidad de elegir informádamente.
La relación complementaria entre las microfinanzas y la educación financiera es clara. La educación financiera juega un rol muy importante como nexo entre las personas vulnerables y el paisaje financiero, pudiendo optar a la compleja serie de opciones financieras y mejorando el manejo de los escasos recursos que ellos poseen.



