Des - constitución
Actualmente nuestra ley base es aquella que fue modificada por última vez en 1980, durante la dictadura del gobierno militar y que por más de treinta años no ha recibido modificaciones sustanciales.
Hoy no es tan diferente del ayer y las batallas libradas años atrás renacen cada cierto tiempo para rememorar nuestra eterna lucha contra ese 'monstruo grande que pisa fuerte' como lo cantó Mercedes Sosa, pero ¿Seguiremos en esta constante eternamente?
Quisiera hacer un pequeño 'flash back', específicamente para retomar el concepto básico de toda sociedad que dice ser un Estado de Derecho, cada una de éstas posee una Constitución, es decir, una Ley o Carta Fundamental sobre las cuales nacen los deberes y obligaciones de sus ciudadanos para con su gobierno y viceversa. Actualmente nuestra ley base es aquella que fue modificada por última vez en 1980, durante la dictadura del gobierno militar y que por más de treinta años no ha recibido modificaciones sustanciales, independiente de la administración de turno.
Cuando se habla de faltar a la Constitución se habla de infringir la norma social más relevante de cualquier sistema, acá en Chile, particularmente el artículo nº1 dice en su inciso primero: "El Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común...", claramente no es lo que hemos visto desde 1980, incluso cuando la dictadura llegaba a su fin las negociaciones de un lado y otro estaban a la orden del día, luego el Estado pareciera estar más interesado en estar al servicio de las corporaciones en desmedro de las necesidades del común ciudadano no partidista. Nuestra ley base ha dejado de serlo y pareciera ser más desconstituyente que constituyente.
En su inciso segundo dice: "La familia es núcleo de la sociedad...', ni en esta frase ni en ninguna otra se apellida a la familia como aquella 'heterosexual' y si vamos más allá en el Código Civil chileno se amplía el concepto de familia sumando líneas de consaguinidad, por tanto 'familia' no es sólo un matrimonio con hijos como grotesca y homofóbicamente lo mencionó hace un par de semanas el presidente Piñera.
"Las personas nacen libres e iguales en dignidad y en derechos ... (el Estado) debe contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material" ¿No deberían nuestros parlamentarios otorgar y proteger este derecho fundamental por sobre todas las cosas? Salud, protección social y educación son tópicos más que relevantes, son la base para que nuestra sociedad crezca y no sólo en términos económicos. Nos han sectorizado, categorizado, nos han desconstituído nuestros derechos básicos y cuando me refiero tácitamente a 'ellos', me refiero a los partidos políticos, que no cumplen otra función que la de velar por los intereses e ideales propios, que no significan ni representan los ideales de quiénes no somos miembros de ellos y como cada partido hace lo mismo, la lucha se genera entre ellos creando la exclusión de 'personas naturales' a las cuales ellos 'dicen' representar.
El Estado de Derecho debe ser protegido a toda costa, pero el sistema partidista binominal chileno debe ser erradicado ahora ya, aquellos que ostentan los más altos cargos públicos no necesariamente son los mejores y no tenemos opción de elegir a otros, eso se llama monopolio. Pasar de una dictadura a un monopolio no es el ideal ¿o para ustedes sí?
Debo reconocer que en nuestro país muchas cosas funcionan y muy bien, otras no tanto, pero es porque gente trabaja en ellas, no todo es negativo ni está perdido, si ya salimos como sociedad de una dictadura y las personas que tuvieron la oportunidad de luchar lo hicieron con un lápiz y un papel demostrando que la violencia era el camino equivocado, hoy la opción del escrutinio popular sigue siendo la mejor, pero no estoy de acuerdo con que se me imponga votar por un partido político si no debo votar nulo o blanco.
Desconstituyamos el sistema binominal, exigamos representatividad, ya no estamos en los noventas, y como tampoco somos los quince millones que vivieron 'la transición a la democracia' actual, somos más y tenemos más oportunidades, pero por sobretodo, todo un futuro por delante, el sistema plebiscitario puede darnos lo que nunca en Chile nos han permitido tener, libertad de voz y voto.
Mandril



