Codelco Ventanas: Falta un plan B para la contaminación atmosférica
La solvencia económica que acredita la empresa estatal permite preguntar cuál es el plan B que debiera aplicar para reducir francamente la contaminación atmosférica de la fundición de cobre de Ventanas. Por Eduardo Reyes Frías
Por Eduardo Reyes Frías
Ante la posibilidad de que baje el precio del cobre por efecto de una recesión mundial, el presidente de Codelco, Diego Hernández, declaró que la empresa ya tiene un plan B para asumir la contingencia. No puede adelantar lógicamente la alternativa que resume como “apretarse el cinturón.” Sin embargo, Codelco goza de óptima salud financiera, por cuanto entre enero y septiembre registró un superavit de 5.300 millones de dólares, 30 % superior a igual período del 2010.
La solvencia económica que acredita la empresa estatal permite preguntar cuál es el plan B que debiera aplicar para reducir francamente la contaminación atmosférica de la fundición de cobre de Ventanas, identificada por las autoridades como el mayor impacto ambiental en Puchuncaví y Quintero. Las nubes de azufre son episodios “puntuales” de un problema con más de 40 años de historia, traducible en intoxicaciones crónicas de la población local.
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En su informe ante la comisión investigadora de la Cámara de Diputados, en octubre último, la gerencia de Codelco Ventanas admitió un atraso tecnológico de algunos equipos que dejan “emisiones fugitivas” de alcance externo, lo cual se contempla subsanar mediante una inversión de 150 a 180 millones de dólares dentro de cuatro o cinco años. Por supuesto que la comisión parlamentaria destacó la necesidad de adelantar este plan B –aquí y ahora- en resguardo del bienestar de la población cercana y de la responsabilidad nacional de Codelco.
Además, las exigencias ambientales aplicables a las diez empresas particulares que funcionan en la misma zona saturada de contaminantes dependen de otra clase de plan B, todavía en fase de confirmación ante la Ministra de Medio Ambiente y el Intendente Regional. El ajuste entre las nuevas normas sanitarias y la productividad industrial también debe asumir la transparencia pública que ha tenido el caso de Codelco.



