La publicidad llega a la Luna

La empresa Moon Publicity planea aplicar un método llamado Shadow Farming, una especie de "cultivo de sombras". De esta forma, desde la Tierra se podrán ver los anuncios proyectados sobre el satélite.

Imagen de El Martutino
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04 de Marzo, 2012 01:03

Moon Publicity es una empresa que pretende llevar la publicidad a la Luna mediante un procedimiento llamado como shadow farming o shadow shaping, algo así como cultivo de sombras. La técnica, por cierto bastante simple, consistiría en transportar alsatélite una pequeña flotilla de robots, similares a los que ya se han enviado a Marte, equipados con pequeños arados. 

De acuerdo al portal El Confidencial, estos dispositivos dibujarían surcos sobre el polvo lunar, casi unas simples huellas de un centímetro de profundidad, creando en la superficie tres tipos de ángulos sobre los que incidiría la luz solar: uno negro, de sombra absoluta; otro blanco, que recibiría perpendicularmente la luz solar y la reflejaría casi en su totalidad; y otro gris, donde la luz solar incidiría oblicuamente, reflejando sólo una parte de la misma.

Estos tres colores, o mejor dicho grados de luminosidad, se combinarían para crear una suerte de píxeles. La combinación de estos píxeles a lo largo de una gran extensión de terreno resultaría a su vez en una imagen perfectamente visible y nítida desde la Tierra. En Moon Publicity aseguran que podría ser en blanco, negro o escala de grises. 

Este concepto publicitario ya existe. Fue ideado por Alex Tew, que en 2005 creó la exitosa página Million Dollar Homepage. La web constaba de una superficie de 1000 x 1000 píxeles y partía de una premisa muy sencilla: los alquiló para el inserto publicitario a razón de un dólar por píxel. La esperanza era ocuparlos todos y la idea, matemática elemental, ingresar así un millón de dólares. El pixel advertising se ha convertido desde entonces en una fructífera técnica publicitaria que puede encontrarse en numerosas webs. En Moon Publicity pretenden hacer algo parecido, sólo que utilizando la Luna como cuadrícula.

Para ello, han dividido el satélite en 144 regiones cuadradas, 44 de las cuales están disponibles para publicidad, las que ocupan la cara visible de la Luna y no lindan demasiado ni con la cara oscura ni con los polos. Los precios, explican, dependen de una serie de factores; el tamaño de la parcela, por ejemplo -las más grandes, que son las ecuatoriales, son las más caras- o su adscripción a un accidente topográfico especialmente singular. También en la Luna  se encuentran  dos tipos de superficies, los mares y las tierras altas, cuyo costo de explotación no es el mismo:los mares -enormes superficies llanas de lava petrificada- son más practicables pero también más oscuros, por lo que nuestra imagen publicitaria dispondría de menos contraste. Las tierras altas, por su parte, son más claras y proveen imágenes más nítidas, pero su naturaleza montañosa complica su acceso y encarece el shadow farming. 

Según Moon Publicity, depende de nuestras necesidades y la generosa de nuestra inversión; podemos optar por una región practicable y extensa -como la 24, que incluye la mayoría del Mar de la Lluvia- o una rica en cráteres -la 58 incluye a Copérnico y Eratóstenes-, cuyas sombras naturales podríamos aprovechar para así ahorrarnos parte del shadow farming. Las inmediaciones del cráter Tycho -región 112- son las más claras de la Luna y seguramente unas de las más emblemáticas.

Colonizar otros mundos

"Hay enormes posibilidades económicas en el espacio, incluyendo la publicidad lunar", explica para El Confidencial David Jones, presidente de Moon Publicity Corporation. Según Jones, poner publicidad en nuestro satélite carece de valor en sí mismo; lo importante, recalca, "es que puede contribuir a financiar el desarrollo tecnológico necesario para colonizar otros mundos".

Incluso cuando la publicidad lunar no fuera una empresa financiera, tecnológica y de ingeniería de proporciones que no se puedan asumir, hay escépticos que ponen en duda la legitimidad de nadie para llevarla a cabo. "La luna es una parte importante de nuestra herencia cultural", concede Jones. "La publicidad lunar mediante tecnología shadow shaping crearía imágenes con sombras que sólo aparecerían durante determinadas fases lunares, así que la belleza natural del satélite no sufriría un gran impacto. Durante la luna llena, por ejemplo, apenas aparecerían. Dado que la técnica contribuiría a la financiación del desarrollo tecnológico necesario para colonizar otros mundos, es un sacrificio que merece la pena".

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