La Riviera: Las mejores pizzas de Valparaíso
Las cosas simple son las mejores, y si reducimos eso a las pizzas, el resultado en Valparaíso es sorprendente. Un lugar que por años ha estado elaborando las mejores pizzas de la ciudad.
Cuando era niño, el que era por entonces pololo de mi hermana (ahora su esposo), casi siempre llegaba a los ya no tradicionales almuerzos de los domingos con una bandeja envuelta en papel. El olor que expelía a su paso se me hizo imborrable, más aun cuando llegaba a la cocina y de adentro del paquete se dejaba ver un rectángulo enorme de pizza. Desde la primera vez que las ví (y probé), jamás olvidé su nombre: La Riviera (Pedro Montt 2405).
Después, siendo ya más grande, iba un día caminando a la altura de la Scuola Italina en Pedro Montt y me encontré con este famoso local porteño. Y se podría decir que cada vez que pasó por ahí, me veo en la obligación de entrar. Eso sí, hay que hacer una salvedad: La Riviera no atiende todo el día como lo hace normalmente un lugar donde venden comida. Su horario es la hora de almuerzo, después es imposible encontrarlo abierto, y esto lo aprendí luego de frustrarme varias veces y quedarme con las ganas de comer una de sus pizzas.
Y claro, otra salvedad es que siempre hay gente, pero el servicio es muy rápido. El sistema es más o menos así: te pones en la fila de la caja, la que es atendida por su propio dueño. Pagas el trozo de pizza y le entregas el vale a uno de los cuatro hombres que atienden detrás del mesón y que tienen el privilegio de abrir y cerrar el horno a su antojo. Y aquí quiero detenerme un poco: todos ellos están perfectamente uniformados y llevan un gorro en su cabeza. Hay un joven, dos adultos, y uno ya en la tercera edad. Sus movimientos son rápidos, muy amables, y te entregan tu pizza en un par de segundos, en un pequeño plato y tenedor. Tomas tu plato y te la sirves en uno de los pocos mesones que hay, siempre parado. El tráfico es tan grande en La Riviera, que debes comer rápido. Pero no importa, no pasas más de 5 minutos adentro. Comida rápida de verdad y que puedes llevar a tu casa.
La pizza: queso, salsa de tomate, pequeños trozos de tomate, jamón y orégano. Creo que hay un dicho que dice algo así como que la belleza de las cosas está en la simpleza, y La Riviera cumple este requisito a cabalidad. Eso sí, recomiendo comerse dos pedazos.
También venden empanadas (las que no he tenido la oportunidad de probar) y fugazzas (muy buenas). La decoración me llama la atención, ya que hay un estante grande en la única pared que tiene el local y está lleno de latas en conserva, jugos, bebidas y cervezas en botella. En la vitrina de afuera hay unos buques a escala a la venta. Pero claro, lo que importa son las pizzas, y en La Riviera están las mejores.
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