[OPINION] El T2 en Valparaíso: ¿Por qué? ¿Para qué?

Memoria, futuro, sustentabilidad, calidad de vida es lo que está en juego en el Valparaíso del presente y del futuro versus un proyecto T2 no competitivo ni consultado, situado en un Plan Portuario Nacional que no existe, destruyendo la única ciudad Patrimonial de Chile. 

Imagen de Corresponsal El Martutino
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11 de Octubre, 2017 11:10

Por Gonzalo Ilabaca

Este 13 de octubre vence el plazo para entregar en el SEA las Observaciones Ciudadanas al Estudio de Impacto Ambiental con respecto al T2, proyecto que tendrá un efecto dominó  altamente negativo sobre nuestra ciudad. Efecto que podemos analizar desde lo portuario sobre el patrimonio, del patrimonio sobre los porteños, de los porteños sobre la memoria de Valparaíso.

Me gustaría que el texto fuera más corto pero la temática, dramática e íntimamente relacionada con el futuro de Valparaíso, obliga a ser más extenso. Me encantaría que los proyectos para Valparaíso fueran buenos en sí mismos, que no se tuviera que pensar en mitigaciones y compensaciones y  que  los ciudadanos no tuviésemos necesidad de escribir nada. Pero como no es así, siento que es una responsabilidad social de muchos y no sólo desde lo técnico, de reflexionar y actuar ahora en este Valparaíso irresponsablemente abandonado por el Estado y por los propios porteños .

Lo Portuario

Hemos escuchado a los técnicos que Chile necesita más puertos y que Valparaíso necesita más puerto, pero a nadie le hemos escuchado decir que el T2 sea técnicamente un puerto competitivo y eficiente en un mundo naviero de bajas tarifas. Sabemos que cada vez la actividad portuaria será más automatizada y por lo tanto requerirá menos trabajadores. El T2 no será la excepción. Sabemos que el T2 no puede recibir 2 naves postpanamax simultáneamente, que una parte importante de las aguas del frente de atraque no están abrigadas ¿Cuántos días al año no podrá operar el T2 por las marejadas?  Grave es también que no tenga buena accesibilidad para el traslado rápido de sus containers. No estoy diciendo que pese a estas restricciones el T2 sea un mal negocio para OHL, sino que analizo la calidad de puerto que el Estado de Chile a Valparaíso le está ofreciendo, ciudad que históricamente tanto le ha dado (y le puede dar en el futuro)  y que diariamente -vía impuestos de IVA de Aduana- le recauda al fisco US10 millones diarios, de los cuales nada le queda a la ciudad.

En el Plan Maestro de Expansión Portuaria de la EPV el T2 es un paso intermedio entre el T1, el T3 y el T4, donde el T3, por su envergadura (para 4 naves postpanamax), es el realmente importante. Sin embargo, lo más probable es que el Estado de Chile optará por el megapuerto en otra ciudad (¿Puerto de San Antonio?). Por lo tanto, podemos elucubrar que las otras expansiones  (T3 y T4) -por el mayor costo que significan- quizás nunca se hagan y al final, Valparaíso, se quedará con el peor de los diseños (T2), a modo de una triste compensación. Todo por abaratar los costos (“aprovechar las últimas aguas abrigadas”), aunque sabemos que lo barato cuesta caro. Actualmente en Valparaíso hay otros diseños de puerto (crecimiento hacia el sur -San Mateo- como el mismo T4 lo propone), que no afectan ni el borde costero del centro del anfiteatro ni lo patrimonial. ¿Por qué no apuntar hacia allá, como primera instancia en un diseño consensuado con la ciudad?

Sabemos que la misión de la EPV es hacer puerto, pero la misión del Estado y de los porteños es potenciar nuestra ciudad porque es en la ciudad donde vive la gente y no solo traspasarle las externalidades negativas que generan los puertos modernos, antes verdaderas “puertas” de desarrollo para la ciudad, hoy patios industriales cerrados con guardias y alambres de púas, que no dejan sus riquezas en la ciudad y que impedirán, como en el caso de Valparaíso con el T2, otras formas de diversificar la economía local, que le den mayor valor agregado. El puerto se puede mover de lugar pero la ciudad y su centro histórico no.

Sabemos la importancia estratégica de Chile en la navegación marítima del S.XXI hacia Asia y de los corredores bioceánicos con Argentina y Brasil. Sabemos que las grandes navieras se han fusionado, que los barcos son mega barcos, que los puertos son mega puertos, que las estructuras portuarias son mega estructuras y la cantidad de containers son gigantescas y que la necesidad  de acopio y traslado rápido de containers vía camiones y trenes son también indispensables. Sabemos que todas estas externalidades negativas han motivado hace ya décadas en otras ciudades portuarias del mundo para que los megapuertos sean trasladados fuera de la ciudad.

Sin embargo, nada sabemos de cuál es el Plan Maestro de Chile en su infraestructura portuaria, ni por dónde irá la carretera bioceánica, ni dónde se harán los megapuertos. Es justo preguntarse entonces ¿Qué real importancia tiene el T2 en ese Plan Maestro Nacional? ¿Está listo ese plan? ¿Es relevante el T2 en él?

Mientras no sepamos esto que es elemental  dadas las externalidades negativas irreversibles, no hay argumentos serios a favor del T2.

Lo Patrimonial

Las externalidades negativas técnicas del T2 sobre el patrimonio son contundentes: “el  daño será alto, permanente, irreversible y no mitigable” sobre el patrimonio de la Zona UNESCO y su Zona de Amortiguación, en la Zona Típica, en sus Monumentos Nacionales e Inmuebles de Conservación Histórica y también en el patrimonio sumergido (naufragios). Recordemos que el patrimonio de Valparaíso es un patrimonio habitado, que está en estado calamitoso, que ya recibe los impactos del terminal de TPS y que  sobre todos estos aspectos negativos  se sumarán los daños del T2 los cuales serán irreversibles y para siempre. ¿Se están midiendo todas estas variables en forma acumulativa -según su efecto sinérgico- en el actual Estudio de Impacto Ambiental?

No está demás aquí mencionar que la Zona UNESCO de Valparaíso está mal diseñada, en tanto que todo su origen (memoria) viene del mar y sin embargo, ella no tiene casi acceso al mar, salvo en el pequeño tramo del muelle Prat, donde hay 2 pequeñas entradas de acceso a una explanada virtuosa como es la zona de los lancheros (actualmente el mejor espacio público de la ciudad) sin embargo, es al mismo tiempo una explanada transitada e interrumpida a toda hora por camiones portuarios.

La falta de una costanera como espacio público amplio y abierta que relacione a la Zona UNESCO con el mar (tal como propone ICOMOS Chile), es y será su Talón de Aquiles y representa el motivo central de por qué ésta nunca se ha potenciado, presentando aún  después de 14 años de su nombramiento, la condición de estado calamitoso. La magnitud del daño del T2 sobre ella está directamente relacionada a que el T2 impedirá para siempre abrir precisamente esa costanera que la relacione con el mar en la forma que se merece y que urgentemente necesita, si queremos realmente conservarla y potenciarla.

También hay que mencionar que el T2 agregará casi 12 hectáreas de faenas portuarias, es decir, industriales,  justo en el corazón y frente de la zona más estrecha del plan, justo en la zona patrimonial donde muchas inversiones -públicas y privadas- se han hecho (o se están haciendo) con respecto a recuperar el patrimonio. Me refiero, por ejemplo, a edificios como el DUOC Cousiño, la Piedra Feliz, otros locales comerciales del sector Anibal Pinto, los ascensores El Peral, Reina Victoria, el Turri, y Espiritu Santo y todo el sector de los cerros Concepción y Alegre. Es decir, donde se ha invertido y se está invirtiendo patrimonialmente, más se le perjudicará.

Lo Social

Lo más grave es que estas  externalidades negativas del T2 sobre el patrimonio habitado las sufriremos los  propios porteños en sus aristas más relevantes: sociales, salud, culturales, recreacionales, urbanísticas, ambientales y económicas. Externalidades que no hay como compensarlas ni mitigarlas en forma seria: la pérdida histórica de la relación ciudad/mar de nuestro pequeño borde costero, a través de la incorporación de 12 hectáreas, alejándola del mar en 180 metros e interrumpiendo su visión y acceso con una pared de contenedores del tamaño de un edificio de 6 pisos de alto y casi 800 metros de largo frente al centro del anfiteatro, la imposibilidad de abrir la costanera abierta para todos los porteños (que es el mejor espacio público de la ciudad = recordemos  que Valparaíso carece de espacios públicos de calidad y que el plan representa el área de paseo  y recreación de los habitantes de los cerros), la pérdida del valor de suelo en el área colindante y la pérdida del valor de los inmuebles de dicha área, la pérdida de las vista de sus miradores más emblemáticos (nada menos que en la ciudad del anfiteatro), la pérdida del arraigo, el derecho al descanso de muchos frente a la contaminación visual, lumínica, acústica, tránsito de camiones y colapso vial. Los puertos trabajan 24/7 y el T2 estará en el centro del anfiteatro que, como concha acústica, ampliará aún más hacia los cerros todas estas molestias. ¿Y la seguridad con respecto a un Tsunami  con todos los containers frente  al centro de la ciudad, los cuales pueden eventualmente convertirse en verdaderos proyectiles? ¿Y el peligro de cargas peligrosas que se duplicarán y que pasarán por el centro de la ciudad? ¿Y la cantera de Laguna Verde -Reserva Mundial de la Biósfera- y  parte importante en el corredor biológico entre el mar, Peñuelas y la Campana?  Si falla un tramo, falla todo el corredor.

Resumiendo: el T2 provocará un daño grande. La posibilidad de potenciar la ciudad a futuro y elevar la calidad de vida de los habitantes se hace casi imposible. ¿Nos quedaremos  más encima con todas sus externalidades negativas sin ni siquiera asegurar que las riquezas que genera el puerto se quedarán en la ciudad? ¿Cuál es realmente el compromiso del Estado y el Congreso con Valparaíso?

La Memoria

Lo único que realmente le pertenece a un ser humano es la memoria, es por lo tanto su valor más importante. Cuando se pierde la memoria  (Ej. El Alzheimer) se pierde todo: la familia, las amistades, el amor, el trabajo, el dinero y todos los bienes y contacto social. Se pierde toda relación con la realidad. ¿Se tomaría usted un remedio en cuyas indicaciones se le dijera que “el daño sobre la memoria será alto, permanente, irreversible  y no mitigable” ¿Puede el estado distribuir un remedio de esas características? Las ciudades, como las personas, tienen memoria. A eso le llamamos historia, arraigo, costumbres, que es la forma como las ciudades y sus habitantes, calles, edificios, parques  y espacios públicos interactúan cotidianamente con nosotros o nosotros con ella.

¿Podría el T2 u otra industria poner su infraestructura sobre el cementerio de Valparaíso, destruyéndolo? No. Así como el cementerio de Valparaíso es el lugar símbolo de la memoria de sus habitantes, el borde costero es el lugar símbolo de la memoria de la ciudad de Valparaíso, porque es el lugar donde se juntan la ciudad (el anfiteatro) con el mar y el puerto: ahí es por donde partió todo y por donde ha entrado todo -lo tangible y lo intangible- lo que ha marcado a sus habitantes y levantado a la ciudad.

Del oxígeno, aire, espacio, que le demos a la memoria de Valparaíso simbolizada en su borde costero dependerá la calidad  y sustentabilidad de nuestra ciudad/puerto. Históricamente y en su época más gloriosa, cada vez que por necesidades portuarias Valparaíso le ganó terreno a mar, amaneció con una mejor costanera. Esta última es prácticamente la misma de los últimos 100 años. Durante la Junta Militar ese borde costero fue cerrado al libre tránsito de los habitantes, dañando esa memoria. Es hora ya que lo abramos nuevamente para recuperarla, así como se debe recuperar la memoria de las víctimas. La decadencia de Valparaíso de los últimos 40 años está íntimamente relacionada al cierre de esta costanera, porque ese cierre está íntimamente relacionado a la privatización del puerto, lo que está íntimamente relacionado a que las riquezas que genera el puerto no quedan en la ciudad.

La memoria no es un estado quieto o congelado, sino todo lo contrario, en permanente  enriquecimiento. Darle aire a la memoria de Valparaíso para el siglo XXI no significa darle la espalda a su puerto sino todo lo contrario, potenciarlo a su máxima amplitud  ¿Por qué no tener varios tipos de puertos y no sólo uno? ¿Por qué no apostar en su borde costero por el Puerto Comercial hacia el sur (San Mateo), por el Puerto de Lancheros en el muelle Prat, por el Puerto Patrimonial, por el Puerto de Pescadores y  trabajadores del dique, por el Puerto de Cruceros, por el Puerto Recreacional y Deportivo? Todo es sí cabe en nuestra pequeña costanera y estamos tiempo aún para hacerlo.

De no ser así, el T2 dañará para siempre la relación de la ciudad con el mar, taponándola, dañando por ende para siempre la memoria de Valparaíso, su máximo valor. De ahí la dramática palabra “irreversible”  del Estudio de Impacto Patrimonial de Juan Luis Isaza, que nuestra ignorancia, irresponsabilidad y soberbia le encanta subestimar.

Se dice que un país sin memoria es un país sin historia y sin futuro. Lo mismo podemos decir de una ciudad ¿Por qué una generación de políticos - con un alto porcentaje de rechazo en la  actual sociedad chilena-  tienen derecho de poner en riesgo la memoria, la historia y el futuro de Valparaíso, la única ciudad Patrimonio de la Humanidad de Chile?  ¿Por qué no podremos  resguardar lo que recibimos del pasado y potenciarlo hacia el futuro? ¿Por qué otros que no viven aquí  afectarán nuestra vida cotidiana en la recreación, el trabajo, en la identidad, en la salud, en el urbanismo y medioambiente postergando y haciendo imposible  la recuperación de nuestra ciudad con un  proyecto que técnicamente no es el mejor y que no sabemos qué tan importante es en un Plan Portuario Nacional que desconocemos?

Memoria, futuro, sustentabilidad, calidad de vida es lo que está en juego en el Valparaíso del presente y del futuro versus un proyecto T2 no competitivo ni consultado, situado en un Plan Portuario Nacional que no existe, destruyendo la única ciudad Patrimonial de Chile. Por eso es que debemos preguntarnos respecto al T2 ¿Por qué? ¿Para qué?

“Que Valparaíso siempre ha sido puerto”  es una respuesta  superficial, cliché y distorsionada del espíritu de quienes si queremos puerto pero en su mejor diseño y en su mejor lugar. “Que ya hay una concesión que hay que respetar con OHL o que Chile está atrasado en materia portuaria” son explicaciones que no están  a la altura del daño y también son maliciosas porque son responsabilidades del Estado que no pueden ser traspasadas a los porteños, quienes somos justamente los afectados  en carne propia de toda esta falta de planificación integrada de los puertos en Chile.

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