Sobre la derrota del PC en las elecciones de la FECH
El mundo se debe estar preguntando por qué la líder más importantes del conflicto estudiantil chileno durante el 2011, como lo fue Camila Vallejos, perdió las elecciones de la federación de estudiantes de la Universidad de Chile.
El mundo se debe estar preguntando por qué la líder más importantes del conflicto estudiantil chileno durante el 2011, como lo fue Camila Vallejos, perdió las elecciones de la federación de estudiantes de la Universidad de Chile, la federación más antigua de Chile, formada a comienzos del siglo XX por grupos anarquistas.
Más que encontrar una respuesta a la derrota en las características personales de la candidata, la explicación se puede encontrar en un malestar frente al manejo del Partido Comunista de las coyunturas estudiantiles, si consideramos la consigna de cierre del presidente electo de la Fech, Gabriel Boris fue: “la pelea es con el partido comunista”[1].
¿Por qué este malestar contra el Partido Comunista?, ciertamente este malestar no es nuevo, y se arrastra en el movimiento estudiantil durante gran parte del transición a la democracia y especialmente durante el reciente conflicto estudiantil. Una memoria histórica que ha ido reafirmándose al interior de las Universidades, al calor de los conflictos estudiantiles.
Durante la segunda mitad de los noventa, fuimos testigos de una de las más importante movilizaciones estudiantiles en democracia, con una CONFECH compuesta mayoritariamente por dirigente de las Juventudes Comunistas, con tomas y paros de la mayoría de las Universidades de Chile, donde el detonante era siempre el déficit del crédito universitario y los intentos del ejecutivo por imponer leyes “marco” a las universidades sin la participación de las comunidades universitarias.
Después de dos años de movilizaciones estudiantiles intensas y extensas, los proyectos de ley nunca fue aprobado, los déficit del fondo solidario de crédito universitario eran solucionado con suplementos financieros previamente considerados para las universidades más movilizadas. Una dinámica que permitía desactivar los conflictos antes de que pasaran a un nivel de interpelación mayor al sistema.
No obstante, los costos de las movilizaciones no se traducían en victorias más estructurales para el movimiento estudiantil, lo que produjo un profundo reflujo del movimiento estudiantil. Un hecho paradigmático, por lo menos para los universitarios del norte, fue el asesinato del estudiante Daniel Menco en la ciudad de Arica en el contexto de las movilizaciones nacionales y la decisión posterior de la CONFECH, reunida en esa misma ciudad el año 99, de sentarse a negociar con el gobierno, en vez profundizar el conflicto. Muchos de esos dirigentes hoy se encuentran fuera del PC, pero en ese momento actuaron como paladines de la lógica tradicional.
Escenarios como estos hacían sospechar que las lógicas de los partidos políticos no eran las mismas que las lógicas de los estudiantes, de que no estaba en el horizonte el cambio del sistema educacional, de que las demandas de la CONFECH tenían un excesivo énfasis economicista de “créditos más o créditos menos”, de que los dirigentes partidarios negociaban por debajo de la mesa, mientras que por arriba se mostraban más radicales.
De forma paralela a lo que sucedida por arriba en la CONFECH, las bases estudiantiles a lo largo de Chile comenzaron a realizar un proceso de auto-aprendizaje de la mano de colectivos de estudiantes, un espacio horizontal y local, no jerarquizado, que pudiera representar los intereses de los estudiantes de forma “autónoma” a la lógica de los partidos políticos, y en especial a la lógica del Partido Comunista. Fue en espacios como congresos de la CONFECH, donde estos colectivos de todo Chile comienzan a conocerse, posicionarse y formar parte de la franja “autonomista” a nivel nacional. Permitiendo definir de manera más explicita un ideario común, es decir, pasando de lo autónomo frente a los partidos tradicionales a la propuesta autonomista como proyecto político, una apuesta por la recuperación para sociedad del control de lo político, de lo económico, de lo cultural. Un proyecto contra-hegemónico al modelo de las élites y de las burocracias partidarias, cuyo protagonista seria un “sujeto social politizado” formado al calor de las luchas universitarias, poblacionales, etc.
En resumen, un proyecto diametralmente opuesto a la lógica de la izquierda tradicional y al Partido Comunista en particular, que seguía apostando una y otra vez en sustituir al sujeto social, en instrumentalizar sus demandas, en imponer su estrategia de “izquierda parlamentaria” para la conquista de las demandas sociales, esa agenda oculta que traducía la presión social a cambio de cuotas de poder político para las élites del partido. Siendo los pactos por omisión con la concertación la figura ideal para obtener algún cupo importante a nivel municipal el año 2008 y el 2009 a nivel parlamentario. Como si el único interés fuera ser parte del sistema político independiente de los costos y las formas para alcanzarlo.
Después de lo sucedido con la “revolución pingüina” del año 2006, donde la demanda de fin a la educación de mercado terminó siendo desnaturalizada por la clase política, con el silencio de los partidos tradicionales, difícilmente las movilizaciones del año 2011 podrían haber sido de otra forma, menos con un gobierno de paradigma neoliberal y con intereses comprometidos en el negocio de la educación.
Por ello, la estrategia del PC de vincular el último conflicto estudiantil con sus parlamentarios, con actores tradicionales como la CUT, o cediendo incluso vocerías al Colegio de Profesores, así como proclamaciones de candidaturas a las elecciones municipales de los dirigentes estudiantiles más visibles en pleno conflicto, sumado a la falta de “autonomía” frente a las propuestas y maniobras de la concertación, etc. Terminaron por pasar la cuenta a una de las mejores dirigentes que hemos conocido como Camila Vallejos.
En este contexto, el desafío para la izquierda de hoy no es menor, y para el PC aún más, o continúa moviéndose con una lógica tradicional o recupera terreno frente al problema de credibilidad entre los sectores más politizados de la sociedad. En otras palabras, o opta por las organizaciones sociales y por la ciudadanía o por la clase política.
Mientras que para los sectores “autonomistas” el desafío se encuentra en cómo pasar de la lucha social a la lucha política, sin sacrificar un espacio en función de otro, en un año que estará marcado por un conflicto no resuelto, por elecciones municipales, etc. Y por último, el desafío para todos los partidos de izquierda y progresistas en general, de cómo articulase con el movimiento social sin intentar instrumentalizarlos, sino, en ofrecer un instrumento al servicio de las demandas sociales.
Pensar que cada sector por separado será capaz de lograr las transformaciones que nuestro país necesita, es de un mesianismo imposible de sostener en el tiempo, hoy esa matriz “autonomista” formada durante la transición está presente en distintos militantes políticos y sociales a lo largo de Chile, en disímiles espacios y opciones orgánicas, formales e informales, cada una igual de legitima porque la sostienen todos/as aquellos/as que seguimos pensando que la única democracia posible y autentica es aquella que cuenta con sujetos sociales de mando, soberanos, de poder como protagonistas.
En palabras para su tiempo del propio fundador del Partido Comunista chileno, Luis Emilio Recabarren, quien tuviera influencia de idearios anarquistas, democráticos y socialistas (Massardo, 2008)[2], señaló a comienzos del siglo XX que: “La emancipación…es una aspiración cara y reconocida como una necesidad para todos, democráticos, socialistas, anarquistas, las tres escuelas dominantes de las luchas sociales”[3], por ello “cada ser [por el sólo hecho de nacer] tiene el derecho de vivir y de ser feliz. Este derecho de ir, de venir libremente en el espacio, la tierra bajo los pies, el cielo sobre las cabezas, el sol en los ojos, el aire en el pecho”[4].
Cristian Jamett
Miembro de la Red SurDA
Dirigente Nacional Partido Progresista de Chile
Tarapacá, 2011
[1] “Gabriel Boric y las elecciones fech: La pelea es con el Partido Comunista”, The Clinic, 5,12.2011 http://www.theclinic.cl/2011/12/05/gabriel-boric-y-las-elecciones-fech-la-pelea-es-con-el-partido-comunista/
[2] Massardo, Jaime (2008) “La formación del imaginario político de Luis Emilio Recabarren”, Ediciones LOM, Santiago.
[3] Luis Emilio Recabarren, “Anarquismo y Anarquistas”, in El Marítimo, Antofagasta, 10 de septiembre de 1904.
[4] Luis Emilio Recabarren, “La Tierra y el Hombre (V)”, in El Proletario, Tocopilla, 15 de abril de 1905.



