Trabajando bajo tierra: El último arenero de Valparaíso
Bajo la avenida Argentina antes trabajaban muchos hombres sacando arena, la que luego vendían. Hoy sólo queda un solitario hombre. Un viaje directo a las profundidades de Valparaíso.
Me cuentan que existen unas personas que bajo la avenida Argentina sacan tierra y la venden. Alguna vez había escuchado esa historia. Dónde los ubico, pregunto. "Pregúntale a los de los kioscos", me responden.
Le pregunto a una señora en un kiosco afuera de la Católica. Me manda para avenida Colón. Pregunto en avenida Colón, me mandan a dos cuadras antes, en una larga fila de camiones. Ellos me mandan de vuelta a la garita de los trolleys. Ahí está el "chico" Pérez, me dicen. Camino de vuelta. Junto a un montículo de arena al lado de la calle, emerge de la oscuridad una escalera de madera. Me asomo. Me miran. "¿Puedo bajar?", pregunto. "Sí claro", me responden. Bajo, casi me caigo.
Un enorme túnel oscuro sujetado por enormes vigas me recibe. Hacia un lado, profunda oscuridad que se pierde bajo los cerros de Valparaíso. Hacia el otro, una pequeña luz. Ahí está el mar. Atraviesa este callejón una pequeña corriente de agua.
Me presento ante dos hombres de unos 70 años. Cuento que vengo hacer una nota de lo que hacen. "Estoy aburrido de eso", me dice el "chico Pérez" (no me quiere decir su nombre). Pregunto si puedo sacar fotos y me dicen que todas las que quiera. Entonces empezamos a conversar.
Uno de los hombres, que tampoco me quiere decir su nombre, me cuenta que él ya no trabaja ahí, que sólo viene a ver a su amigo. Pérez lleva trabajando como arenero más de 40 años y es el último de los que se dedicaban a este trabajo. Ser arenero consiste en sacar la arena que trae el agua que viene de las quebradas de los cerros y venderla. El problema está en que ahora ya casi no cae agua, por lo que no hay arena. Si antes ganaban casi 40 mil pesos por día, ahora ese dinero se reduce a 10 mil la semana. Y con suerte. En los buenos tiempos se sacaba mucha arena, y no sólo de la avenida Argentina, si no que también de avenida Francia y otros lados. Un trabajo de más de 100 años.
"Chico" Pérez es el único autorizado para seguir sacando arena, con un permiso municipal que, según cuenta, le costó mucho obtener. Me cuentan que son dos hombres solitarios, sin familia, y Pérez espera que su amigo compre una caja de vino. Mientras saco fotos, ellos conversan como si se estuvieran poniendo al día. Su diálogo gira en torno a una linterna que le regalaron a Pérez, de esas que pueden ponerse en la cabeza, como los mineros. Se le nota contento con ese detalle, así puede hacer mejor su pega.
La conversación fluye, ya no estoy entrevistándolos, aunque no sé si en algún momento lo estuve haciendo. No me queda más que despedirme, les deseo suerte, nos damos la mano y empiezo a subir la escalera de madera llenándome los pies de arena. Afuera me golpea la luz y algunos transeúntes me miran raro por salir de abajo de las catacumbas de Valparaíso con tenida formal. Tengo un poco de pena.







Me sumo a las felicitaciones
Me sumo a las felicitaciones anteriores. Muy buen artículo aunque coincido en que quedó un poco trunco en la narración.
Andrés
Oscar felicidades por la
Oscar felicidades por la nota, muy buena y cargada de emociones.
Que excelente texto, así dan
Que excelente texto, así dan ganas de leer la prensa en Chile.
Felicitaciones al autor.
primero que nada quiero
primero que nada quiero felicitar al periodista que hizo la nota, sin duda toca la fibra sensible de los porteños y ademas nos hace recordar el estero que recorre las avenida argentina.. el periodista es un privilegiado en conocer dichos tuneles que yo creo que el 99, 9 % de la poblacion desconoce.
Estos oficios contribuyeron al desarrollo de valparaiso, son parte del patrimonio intangible de la ciudad, suena raro que el patrimonio de la ciudad sean tambien sus mismos habitantes.
Vuelvo a felicitar al periodista por su nota, que truncada y todo es excelente .
Isaac Alterman
Director Union Comunal de Juntas de Vecinos de Valpo.