¿Por la razón o la fuerza?

¿Por la razón o la fuerza?

03 Mayo 2021
El futuro de Chile se enfrenta a dos caminos: la razón que esperamos prime en los políticos para aprobar las grandes reformas, o la fuerza que de seguro ejercerán los ciudadanos si no existe claridad respecto a cambios de fondo.
Alejandro Comun... >
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Vivimos quizás el año más convulsionado de nuestra historia reciente. El COVID19 ha cambiado el rumbo de la humanidad y a nivel local estamos ad portas de vivir las elecciones más trascendentes para nuestro futuro como nación. Han sido años en donde el Estallido Social y la pandemia han sacado a la luz las más crudas problemáticas de un modelo de desarrollo lleno de contrastes e ironías.

El año 2019, nuestro país registraba un Producto Interno Bruto de más de 280 mil millones de dólares. Incluso en contexto de pandemia, el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó un aumento del 6,5% para este 2021.

Números rimbombantes que nos golpean en la cara cuando desmenuzamos sus matices. La CEPAL estima que la pobreza en Chile ha pasado de un 10,7 a un 10,9% en el año 2020, pudiendo incrementar explosivamente para este año. Podríamos culpar al COVID19, pero lo cierto es que ya el índice de GINI ha situado a nuestro territorio como uno de los 30 países más desiguales del mundo y el número uno de toda la OCDE.

El virus ha retirado todas esas alfombras que han cubierto por años el polvo de la corrupción, burocracia e intransigencia de una clase política preocupada más de la forma que del fondo.

Muchos de los datos nos engañan. Cuando hablamos de un sueldo promedio mensual de más de $620.000 pesos. Cuando la Superintendencia de Pensiones señala que el promedio de jubilación en Chile es de $288.308 pesos, mientras que esta cifra cae a $217.380 pesos en el caso de las mujeres.

El mundo político lo tiene claro: vivimos la crisis social más grande de las últimas décadas. Los gestos del congreso y gobierno para buscar acuerdos parecen no convencer a la ciudadanía. Mientras, el desempleo sigue subiendo explosivamente, superando con creces el 10%. 

El futuro de Chile se enfrenta a dos caminos: la razón que esperamos prime en los políticos para aprobar las grandes reformas, o la fuerza que de seguro ejercerán los ciudadanos si no existe claridad respecto a cambios de fondo.

Vivimos un desafío único. El camino hacia una Nueva Constitución parece una urgencia mayor, cuando la actual carta magna no ha sido capaz de garantizar un marco para pensiones dignas, salud garantizada o un salario universal sobre la línea de la pobreza.

En plena cuarentena, estamos en un punto de inflexión en donde el mundo político busca generar acuerdos, pero las promesas de campaña empañan siempre los puntos de entendimiento. El confinamiento nos ha invitado a reflexionar respecto a este futuro tan incierto y a la vez tan esperanzador. El sentido común al final siempre es el que prima. Un nuevo modelo de desarrollo nos permitirá volver a encontrarnos, dejando de lado la fuerza y transformando la razón en nuestra verdadera hoja de ruta.