La madre Teresa de Calcuta ¿no era una santa?

05 Mayo 2013

Hace pocos días se adelantó un estudio realizado por profesores de la Universidad de Montreal, en el que se cuestiona fuertemente la imagen de la difunta Madre Teresa de Calcuta.

Natan Olivos Nuñez >
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Hace pocos días se adelantó un estudio realizado por profesores de la Universidad de Montreal que se titula “Madre Teresa, cualquier cosa menos una santa”, en el cual se cuestiona fuertemente la imagen de la difunta religiosa.

El tema es que la buena imagen de la religiosa, es cuestionada en este estudio de los canadienses, quienes para arribar a sus conclusiones estudiaron varias publicaciones sobre la Madre Teresa.

El documento, que fue publicado en la edición de marzo de la revista “Studies in Religion”, critica lo esencialmente “Su manera dudosa de cuidar a los enfermos, sus cuestionables contactos políticos, su manejo sospechoso de las enormes sumas de dinero que recibió, y sus puntos de vista dogmáticos excesivamente relativos, en particular, sobre el aborto, la anticoncepción y el divorcio”.

En la investigación también se revela que un análisis de las misiones que realizó la Madre Teresa arrojó que éstas fueron descritas como “casas de la muerte”, debido a que los médicos describieron una falta de higiene, alimentación precaria, falta de medicamentos  y condiciones no aptas.

La crítica se dirige hacia la figura católica en cuestión, por el hecho de que la fundación que dirigía, en realidad nunca tuvo problemas de dinero, todo lo contrario, por lo que las deducciones del estudio apuntan a que todo se debe a la concepción del sufrimiento de la Madre Teresa, la que habría tenido por algo hermoso el “ver a los pobres aceptar su muerte”, sufriendo así como lo hiciera Cristo.

No obstante, esta situación no es nueva, ya que mientras la Madre Teresa vivía, fue varias veces duramente criticada. Uno de sus principales detractores, Christopher Hitchens, la acusó de tener una visión fundamentalista dentro de la propia ortodoxia de la Iglesia y que las enseñanzas en su prédica apuntaban al consuelo y el conformismo.

Por otra parte, también recibió críticas por su firme posición contra el aborto, el divorcio, la inseminación artificial y el uso de anticonceptivos.

Otro de los puntos de crítica en esos años, era la calidad de la atención ofrecida a los pacientes con enfermedades terminales en los hogares para moribundos, que fue criticada igualmente por la prensa médica. El doctor Robin Fox, de la revista médica “The Lancet”, hizo referencia a la insuficiencia de médicos, de tratamientos sistemáticos y de analgesia, mientras que Mary Loudon del British Medical Journal, reportó la reutilización de agujas hipodérmicas, malas condiciones de vida, incluyendo el uso de agua fría para el aseo de los refugiados y un mal enfoque sobre la enfermedad y el sufrimiento, ya que se inhibió el uso de variados elementos indicados para la atención médica moderna, como así también, el diagnóstico sistemático.

Duras críticas para una religiosa que en la década del 50 inaugura una congregación llamada Hermanas de la Caridad y que según la propia Madre Teresa, su misión desde entonces fue cuidar a“los hambrientos, los desnudos, los que no tienen hogar, los lisiados, los ciegos, los leprosos, toda esa gente que se siente inútil, no amada, o desprotegida por la sociedad, gente que se ha convertido en una carga para la sociedad y que son rechazados por todos”Labor que realizó hasta su muerte y que ofreció caridad y cuidado a: leprosos, refugiados, ciegos, discapacitados, alcohólicos, ancianos, pobres, personas sin hogar y víctimas de inundaciones, epidemias o hambrunas.

Es probable que estas personas no tuvieran las mejores condiciones de comodidad, limpieza o salubridad, pero la religiosa señalaba que para personas que tuvieron una vida durísima “una muerte hermosa es morir como ángeles, amados y queridos”

Quizás estos investigadores canadienses estén preocupados por la pobreza, pero a diferencia de la religiosa, ni siquiera han intentado hacer algo por contribuir a la disminiución de la pobreza y tampoco han acompañado jamás a grupos de enfermos terminales entregándoles cariño y protección.

Es fácil criticar y pretender ganar un poco de prestigio a costa de un personaje de la trascendencia de Teresa de Calcuta, y que por lo demás, ya no está viva para defenderse.

Pero en palabras de la misma religiosa: “Las críticas no son otra cosa que orgullo disimulado. Un alma sincera para consigo misma nunca se rebajará a la crítica. La crítica es el cáncer del corazón”.                                     

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